¿Qué es el suicidio? ¿Qué es la muerte? ¿Es dejar de estar vivo o tomar la terrible decisión de concretarlo?
Esperando el colectivo, ese bendito 36, hoy tuve una idea. Mm, no, no fue una idea. Fue más bien una visión. Me vi caminando por la calle, frenando en la mitad. Pasaron autos y motos, pero yo no me movía. Me rozó un colectivo y un bicicletero. Nada. Hasta que ahí, en medio de Paraguay y Armenia, una camioneta me atropelló. Y después fue un auto rojo, y más tarde uno gris. Yo estaba conciente, pero ganas me faltaban. No me movía, ni tampoco respondía las preguntas desesperadas de los tantos desconocidos que se acercaron a ver el gran show mórbido de la tarde. Yo no necesitaba médicos (es más, los detesto). No me molestaba la sangre que chorreaba por mi cara ni tampoco las heridas profundas de la cintura. La espalda ni la sentía, tampoco el codo o la rodilla. Pero eso no me importaba. Sólo quería a mis seres queridos. Quería ver a mi familia, a mis amigos. Todos alrededor MÍO, y de nadie más. Todos llorando por la convaleciente, rezando por mi vida, deseando haberme dicho, una vez más, cuánto me querían.
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