viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Y si quiero estudiar Medicina? ¿Eh, qué me decís ma?

Desde chiquitos nos educan para nuestro futuro. Nos enseñar a crecer, a crecer como ellos quieren que crezcamos. Que esto sí, que tal otra cosa no. Vos servís para esto, pero para tal otra sos un completo desastre, ¡qué no te escuche la abuela! Desde que somos chicos, nuestros padres, maestros, tutores y encargados nos catalogan. Izquierda, derecha. A un lado los números. Vos física, vos química, economía o matemática. ¡Ni se te ocurra tocar la flauta! Para el otro, buen, los otros. No, inferior no, pero... ¿historia? Sí, sí, este es el lado para vos, el de los raritos. Los que leen mucho, los que escriben. Aquellos que saben de memoria cada bandera asiática y cada capital del viejo mundo. Los que piensan, preguntan, se cuestionan. Los análiticos, los profundos y dubitativos. En fin, los que harían cualquier cosa en sus vidas antes que tener que tocar, una vez más, una fantasmal hoja cuadriculada


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