Hay cruces que solo ocurren una vez en la vida. Sos vos, soy yo, nosotros. Nosotros. Ciertas emociones duran para siempre, hayan o no sido resueltas. Hay miradas que perduran, que perforan, que penetran y te recorren entera. Hay miradas verdaderas, llenas de palabras sinceras, tapadas por las idas y vueltas. El amor que sentimos corre por nuestras venas desde siempre, solo que nunca nos animamos a dejarlo fluir libre y fantasiosamente. Nos amamos, pero la realidad nos aterra. Ambos preferirnos dejarnos guardados en la retina de la memoria, en el sueño eterno, en esa gran fantasía, asignatura incumplida.
Pero la vida y el destino son conocedores de nuestros caminos. Y por algún mágico motivo, hay fuerzas superiores que siempre vuelven a unirnos.
Segundos encuentros son nuevas oportunidades. Panoramas diferentes, otras situaciones, otras dificultades. Pero, gracias a nuestras vidas, las miradas repletas de amor, fueron siempre las mismas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario